Sonidos por ambiente
Lluvia en el cristal, una habitación seca, ningún lugar al que ir. Una tarde que mantiene la puerta cerrada por ti.
Leña que crepita, sombras lentas en la pared, un té que se entibia porque la silla es demasiado cómoda.
Hojas mojadas, pájaros que despiertan, aire fresco que huele a noche recién ida. El día aún no te ha pedido nada.
Una luna delgada, luces lejanas, el mundo bajado a un murmullo. La hora que no pertenece a nadie más que a ti.
Vaho en la ventana, algo que empieza a hervir a fuego lento, una cuchara descansando en el platillo. Cariño que se puede oler.
Papel, madera, manos pacientes. Una labor que se niega a apresurarse, en una habitación que sigue su propio tiempo sereno.
Mantas pesadas, una casa que se asienta, sonidos que se vuelven apenas insinuaciones. Una tarde hecha para dejarse ir.
Truenos a dos colinas de distancia, la luz de la lámpara que se mantiene firme. Cuanto más ruge allá afuera, más cálido se siente aquí dentro.
Un sol dorado y bajo, cestas llenas, brazos cansados que se ganaron su tarde. La más dulce manera de haber terminado.
La primera nieve en la ventana, sopa en el fogón, calcetines que por fin importan. La estación para la que se construyó la casa.